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Hoy se respira una calma tensa en el Hospital Roosevelt. Han pasado 20 días desde la mañana de la tragedia del 16 de agosto cuando pandilleros entraron y dispararon abiertamente, mataron a siete personas para rescatar al recluso Anderson Cabrera, aún prófugo.

Los pacientes y los trabajadores perciben esfuerzos por crear un lugar más seguro, aún con más controles no parece suficiente. En proceso está un plan de seguridad que mostrará una nueva cara a eso centro médico.

Las autoridades pretenden blindar las instalaciones con logística israelí, para evitar otro golpe.

La próxima visita de los pacientes al hospital puede ser como llegar a un banco o quizá a una prisión. Con una inversión inicial de Q80 mil, el lugar empieza a equiparse: detectores de metales, paralizadores y policías equipados con chalecos antibalas. Esa será la nueva realidad, tras las amenazas de los criminales.

El director, Marco Antonio Barrientos, evita hablar de la asesoría en seguridad de Israel que recibe el hospital.

“Ellos tienen que evaluar bien el área, ver como es el flujo de ingreso y egreso de pacientes y personal. No es una empresa de una persona particular que está asesorando, él ha implementado seguridad no solo en hospitales, sino en edificios públicos y evaluaremos qué nos recomienda”

El director considera que el estrés por la percepción de inseguridad se reducirá con estos controles y equipo y no considera que se infunda más temor.

“Las personas se sienten más seguras, se sienten más cómodas de poder ingresar a la institución”

Pacientes sin consulta externa

Más de 1 mil 500 pacientes que acuden a diario en busca de distintos servicios médicos no han sido atendidos en los últimos 20 días pues, a raíz del incidente, los médicos decidieron no prestar servicios de consultas externas hasta que existan garantías de seguridad.

El doctor Barrientos asegura que con las nuevas medidas incluso podrán tratar a reclusos, la causa que provocó la crisis.

“Esto no solo es Hospital Roosevelt, el hospital tiene que poner su granito de arena, pero tenemos que coordinar con Ministerio de Gobernación y Salud, para buscar la seguridad y proveer atención de salud a las personas privadas de libertad”

 

Los controles de seguridad se han mejorado, al llegar al hospital existen al menos dos filtros de seguridad: antes de llegar al portón de ingreso, un guardia hace el alto a los vehículos y verifica el área de destino, además de la identificación de la persona; el segundo control es en la misma puerta de entrada donde se solicita Documento Personal de Identificación a pacientes y visitantes. Algunos entrevistados dijeron a nuestro micrófono.

“Se nota en el ambiente que la gente no quiere venir, vienen con precaución”. Hugo Campos.

Rosy Bonilla: hay orden para ingresar, le preguntan a qué viene, piden DPI, y eso me gusta porque significa que hay más control.

Entre otras medidas, se han cerrado 12 ingresos y egresos, el personal y pacientes solo puede entrar y salir del hospital por cinco puertas, que tienen cobertura de seguridad. Además, 50 agentes de seguridad de fuerzas combinadas han sido destacados a ese hospital por tiempo indefinido.

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