Cada año el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) atiende unos 30 mil partos en sus diferentes unidades de maternidad. Pero en estos días los servicios no se completan: cuando el niño nace, no recibe las vacunas de contra la hepatitis ni  tuberculosis, las cuales se aplican durante las primeras semanas.

Las mamás son enviadas a centros o puestos de salud, pueshay desabastecimiento, según le dijeron a Sofía Álvarez, de 30 años, quien recién tuvo a su segundo hijo:

A la hora cuando me dieron salida me dijeron que buscara un centro de salud para el bebé porque no tenían vacunas y eso me preocupó. Me fui a la casa de mi mamá en Ciudad Quetzal porque ella me iba a cuidar, pero ahí el puesto de salud estaba cerrado y en San Juan Sacatepéquez no habían y para eso ya era el tercer día. La enfermera fue clara en decirme que ellos no tenían vacunas”

En el Seguro Social le dijeron que no debía pasar del quinto día sin que al bebé se le aplicaran las vacunas y eso le preocupaba. Finalmente fue al centro de salud de Mixco donde fue atendida.

La vacuna tendría que ser solo nace el bebé y ponérsela, pero imagínese cuántos niños nacen y se van sin ellas y se lo dicen a uno cuando ya tiene el bebé en sus brazos y va ya con su maleta para afuera.

Juan Alberto Quemé, un pediatra que trabaja en el centro de salud de Cajolá, Quetzaltenango, dice que el ministerio de Salud cambió los protocolos sobre las primeras vacunas a partir de febrero de este año: la de la hepatitis B puede aplicarse durante el primer mes y la de tuberculosis durante el primer año.

En realidad la de tuberculosis no va proteger al niño de la tuberculosis pulmonar, sino en otras regiones que no son pulmonares; no obstante en algunas regiones del país somos endémicos y hay cierto riesgo. 

Con la de vacuna contra la hepatitis explica que a la mamá, previo al parto, se le hacen pruebas para descartar la enfermedad:

Entonces si la mamá es negativa, no habrá tanto problema de que no se le ponga al niño porque esa es para evitar que la madre se lo trasmita a través de la lactancia.

La mamá entrevistada expresó miedo por la salud de sus hijos. Mirna Montenegro, directora del Observatorio en Salud Sexual y Reproductivo (OSAR) agrega que el Seguro Social expone a estas mujeres y sus bebés al forzarlas a hacer estas romerías en busca de servicios complementarios:

“Si el IGSS no tenía las vacunas, debió referirle directamente a algún servicio de salud o clínica privada y cubrir el costo”.

En las clínicas privadas estas vacunas pueden llegar a costar hasta Q1 mil señala la directora de Osar: la de la hepatitis cuesta como Q900 y la tuberculosis entre Q150 y Q200.

La doctora refiere que los protocolos han cambiado y que incluso en muchos lugares, ya no aplican la vacuna contra la tuberculosis.

ConCriterio planteó las consultas al equipo de comunicación del IGSS y confirmaron que en efecto no vacunan a los niños. Según explicaron es para no exponerlos a áreas de Covid-19. El Departamento de Comunicación informó que el viernes  anunciarán la implementación de un Centro Nacional de Vacunación.