Chiquimula está a 113 kilómetros hacia el Oriente de la capital. Este lugar forma parte del corredor seco del país, lo cual significa que sus habitantes están en constante riesgo alimentario porque no hay condiciones para las siembras y por lo tanto la desnutrición acecha.

Los datos del Sistema de Información Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional reflejan que el departamento tiene 637 casos de desnutrición aguda de los 20 mil 934 que se reportan a nivel nacional. La prevalencia de desnutrición crónica aquí es de 56%.

Este departamento es 1 de los 7 identificados como urgentes en el programa Crecer Sano, que busca reducir la reducir la desnutrición, a través de un préstamo de US$100 millones aprobado en febrero 2019. Ese dinero, no obstante, hasta ahora solo ha servido para pagar sueldos, pues los proyectos duermen a un año y medio de la aprobación de fondos.

Las autoridades a cargo de Crecer Sano responden que tanto en este departamento y el resto aún se hacen los estudios para establecer los proyectos.

 

 

 

Chiquimula cuenta con 11 municipios, Jocotán es uno de ellos y en el lugar hay un centro de recuperación nutricional. Santa Díaz es una joven mamá de 19 años que el 17 de octubre dio a luz a un varón llamado José Manuel. Desde hace dos semanas ella y el bebé son huéspedes del lugar pues se le detectó desnutrición aguda al pequeño.

Cuando nació era gordito, pero ya después se quedó así y a hace 8 días me mandaron para acá y ¿qué le dijeron que tiene? pero ahora ya se siente mejor.

El primer idioma de esta mamá es el Chortí, pero hace esfuerzo para explicar la enfermedad de su hijo. La aldea en donde vive se llama Tunuco Arriba, su esposo tiene 23 años, es jornalero y al día gana Q30 cuando bien le va y eso repercute en la alimentación:

 “Como somos pobres, frijoles le damos al niño”.

Han pasado 16 días desde que el pequeño José Manuel ingresó al centro por desnutrición severa, pero hay buenas noticias:

 “El niño está mejor ahora, ya come”.

En efecto, el bebé paso a un cuadro moderado y aunque han sido 16 días para ambos en el centro, hay ganancia: el lugar ha sido como una escuela para esta joven mamá:

 “Educación de higiene, preparación de alimentos, tiempos de comida, refacciones, sabemos que por las condiciones económicas son difíciles.

Eso cuenta Blanca Samayoa, encargada de servicios de emergencia del centro, quién refiere que el niño nació sano, pero:

Algún factor en la casa provocó que el niño bajara de peso, creemos que fue un descuido de la mamá.

En estas comunidades hay un sistema de vigilancia comunitaria: pesan y tallan frecuentemente a niños en riesgo a través de un sistema de alerta y listado de niños a quienes se les debe dar seguimiento.

Adrián Torres es un asistente técnico de Salud en Jocotán, su trabajo consiste en monitorear e identificar desnutrición:

Consiste en pesar, tallar al niño y se hace un trazo con los parámetros de la OMS que nos dicen si el niño está con desnutrición aguda, moderada o aguda severa o si tiene algún problema crónico.

Los seguimientos dependerán de lo avanzado de la enfermedad:

Lo hacemos cada 15 días, pero procuramos cada semana, porque “Dios me libre y un caso moderado se vuelve severo”.

Algunos indicadores de desnutrición severa son: inflamación, piel pegada a los huesos, decoloración del cabello. Y la crónica se identifica por retardo de crecimiento. En este municipio hay 44 casos detectados, el programa Crecer Sano apenas hace los estudios en área para determinar las necesidades.