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El presidente Jimmy Morales, a través de un acuerdo gubernativo emitió modificaciones al reglamento de fortificación de la sal en Guatemala y, la medida tiene dedicatoria: los productores de sal del Pacifico.

Ellos admiten que hicieron cabilderos con el mandatario para se incluyera la “sal artesanal” como una variedad del producto, así lo cuenta Hervy García, vicepresidente de la Asociación de Productores y Empacadores de Sal Artesanal de Guatemala.

 “Al incluirnos como “sal artesanal” nos dejaron la oportunidad de seguir trabajando; nosotros hemos hecho un análisis que en toda la costa del Pacifico dependen, directa e indirectamente 50 mil personas”.

Cambios perjudiciales

La medida ejecutiva ha provocado que otros grupos enciendan las alarmas sobre posibles efectos en la salud de los guatemaltecos. Ante la preocupación, la Comisión de Salud Bucal en compañía de Acción Ciudadana plantearon un amparo ante la Corte de Constitucionalidad (CC). Eddy Cux, abogado de Acción Ciudadana, comenta:

El tema es que desde 1954 se había superado el tema de que tenía que fortificarse la sal con cantidades adecuadas de flúor y yodo, pare evitar enfermedades: bucales, afecta a mujeres embarazadas, a los niños puede causar retraso mental y pueden afectar el desarrollo de las personas.

Vacíos legales

Ernesto Villagrán, docente de la facultad de Odontología de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) y representante de esa universidad ante el Consejo de Salud Bucal señala que los cambios pueden poner en riesgo a poblaciones de escasos recursos del país, ya que considera que pueden conllevar a la disminución de los niveles de fortificación de la sal.

En el documento que contiene los cambios, se explica y detallan las medidas y niveles que se necesitan de yodo y flúor en la sal para su fortificación; sin embargo, el titulo original que establece “la obligatoriedad” del fortalecimiento desaparece en el nuevo documento. Ante la preocupación, la Comisión de Salud Bucal en compañía de Acción Ciudadana plantearon un amparo ante la Corte de Constitucionalidad (CC) porque de acuerdo con el doctor Valladares:

Hay criterios mínimos de fortificación de sal y en el reglamento excluye esa obligación de los salineros artesanales; entonces se corre peligro la salud de todos los guatemaltecos. Si usted compra en los supermercados va a encontrar sal con yodo, pero donde compra la mayoría de la población -los mercados- y ahí se vende sal sin los niveles adecuados de fortificación.

Sin flúor

El representante de los salineros por su parte expresa que la sal que producen contiene yodo, no así flúor y, explica que para eso se necesita un proceso de tecnificación con plantas de tratamiento que pueden costar hasta US$1 millón:

No estamos preparados para dar el flúor en la sal, es mucha responsabilidad para los salineros e irresponsabilidad el Ministerio de Salud porque ellos solo tienen 3 inspectores para toda Guatemala. ¿Cómo van a controlar que un libra de sal no lleve exceso de flúor? Eso puede volverse tóxico, en cambio el yodo no y, puede llevar un poco más y no hay problema.

La producción de sal artesanal lleva un proceso de secado al sol en ambientes abiertos, en donde se le aplica el yodo en polvo y de manera manual, con palas se mezcla el componente. Ese es otro cuestionamiento de la Comisión de Salud, que considera insalubre el proceso de producción.