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“Cuando comenzamos tratamiento él comenzó a ser más alegre”

Es la doctora Silvia Rivas, una de las tres médicas que durante diez meses atendió a Ludvin Tuil, el niño de cuatro años que el 7 de noviembre murió a bordo de un bus varado durante una de los bloqueos de rutas promovidos por CODECA, la organización que reclama la renuncia del presidente, Jimmy Morales; los 158 diputados y que se investigue a empresarios.

Ese día, el niño y su mamá había salido de la Unidad Nacional de Oncología Pediátrica (Unop) en la zona 11, en donde recibió tratamiento desde febrero por un cáncer en el ojo, un padecimiento que finalmente lo venció en el kilómetro 53 de la ruta al Atlántico. No logró llegar a Fray Bartolomé de la Casas, Alta Verapaz, donde vivía con sus papás y 4 hermanos más.

“yo pensé que solo durmiendo estaba el niño, pero ya había fallecido. No mostró ningún síntoma”

Eso relató a sus familiares Egla Chacach, la mamá. Así recuerda Marielena Tiul, tía del chico.

Inacif dijo que la causa de muerte fue por edema cerebral, metástasis de cáncer óseo. Ludvin estaba en la fase final, bajo cuidados paliativos cuando regresaba a casa. La doctora Rivera fue testigo de cómo la enfermedad avanzó en el pequeño

“Ya en las últimas etapas Ludvin no sonreía, al principio sí lo hacía y jugaba con nosotros, pero en la etapa final tenía demasiados síntomas y teníamos que manejar el dolor”

Sus familiares nunca antes habían escuchado hablar de cáncer y creyeron que se trataba solo de un golpe. Quizá los médicos de Cobán pensaron lo mismo así comenta Marielena Tiul:

“En Cobán le dieron unas gotas nada más, le dijeron que con esas gotas se iba a curar”

Pero no ocurrió, la salud del pequeño empeoró. Entonces sus padres decidieron, por recomendaciones de conocidos, trasladarlo a la capital, a las clínicas de Prociegos, donde finalmente fue referido a Unop. Ya era tarde. Al igual que el 30 por ciento de los casos que alli se atienden.

“Probablemente la mamá no se dio cuenta que antes de eso uno es capaz de verle una lucecita en los ojos, lo más probable es que este cáncer ya llevaba más tiempo”

La doctora Liseth Cajas, epidemióloga del área de salud de Alta Verapaz, lamentó que el sistema de salud público del país no cuente con médicos especialista en la región. Para el caso del pequeño Tiul no contaron con oftalmólogo y mucho menos un oncólogo.

“En el caso del niño es medicina general que atiende y lamentablemente no se hizo una investigación más profunda y referirlo, y oncólogo no tenemos acá ni o lo privado”

Zulma Calderon, supervisora de hospitales de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), dijo que en Guatemala la centralización de servicios limita el acceso a la salud, en especial en casos de enfermedades crónicas.

Cada mes, como Ludvin, 12 niños más pierden la lucha contra el cáncer. Aunque de 2000 a la fecha la tasa de sobrevivencia se incrementó de 20 a 70 por ciento.

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