El viernes llegarán a Guatemala los cuerpos de los 16 guatemaltecos asesinados en enero en Tamaulipas, México. Los connacionales, junto con 3 mexicanos, viajaban hacia Estados Unidos cuando fueron asesinados. Las investigaciones preliminares apuntan a la participación de la policía local, de hecho, 12 agentes fueron capturados ya.

El presidente Alejandro Giammattei reveló que cinco guatemaltecos escaparon y ahora son testigos protegidos. La oficina de comunicación del Ministerio Púbico confirmó que participa en las investigaciones, pero no reveló datos del proceso pues está bajo reserva.

Los diputados de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), por su lado, durante una citación, indagaron a Pedro Brolo, Ministro de Relaciones Exteriores, sobre amenazas de parte de “coyotes” a los familiares de quienes sobrevivieron.

Gerardo Zacarías es padre de Pahola Zacarías, de 23 años quien murió en este grupo; era perito en computación, nacida en Comitancillo, San Marcos. Esta joven migró porque no consiguió empleo.

Su papá señala que la amenaza a los coyotes podría responder a la deuda. En su caso, el valor del viaje fue de Q110 mil, de los cuales Q20 mil corresponden al cruce de la frontera. El señor asegura que no hay deuda:

 “Por mi parte, no temo porque no debo nada. Con quien ella viajó todo el dinero se pagó. El coyote es quien debería de tener miedo porque él es quien quedó mal con la gente. 

Por la muerte de su hija este señor atribuye responsabilidad al coyote y más dice que ellos están en deuda.

 

Los familiares hablan poco sobre las personas que llevan gente hacia Estados Unidos. La respuesta suele ser que no los conocen. En la cita con los diputados los diputados revelaron que el Consejo Nacional de Atención al Migrante de Guatemala (Conamigua) realizó un estudio socio-económico a los familiares de las víctimas y a través de las entrevistas descubrieron que el coyote fallecido está emparentado con uno de los viajeros. El familiar de la chica responde que ignora el detalle, además desconoce si hubo sobrevivientes:

Eso lo desconocemos aquí, en todas las instituciones que hemos declarado no se ha dicho nada. Sé que el presidente lo confirmó y que están protegidos en EE.UU., pero yo solo sé que 16 chapines perdieron la vida y 3 mexicanos.

El 24 de febrero fueron las declaraciones del mandatario:

 “Hay un proceso de investigación que nosotros hemos apoyado, hay testigos protegidos que en un tratado humanitario con el embajador de Estados Unidos, los logramos poner en ese país en donde están declarando de forma reservada. No entorpeceremos las diligencias al contar lo que han dicho, confío en que las autoridades mexicanas oigan a estos sobrevivientes”

ConCriterio consultó con Luis Alberto Rodríguez, vocero de justicia de Tamaulipas, pero declinó informar sobre el caso.

En Comitancillo desconocen de las investigaciones, ni siquiera saben que el viernes arribarán al país los cuerpos de sus familiares. Margarito Orozco, cuñado de Édgar López, asesinado en el grupo:

No nos han avisado nada. En las noticias dicen que el viernes y por eso estoy esperando la llamada.

Su cuñado era el mayor de quienes viajaban en dicho grupo: tenía 50 años y en Comitancillo dejó a su esposa, tres hijos y a su papá de 94 años. Margarito es quien atiende el teléfono para enterarse de las noticias.

Según los reportes de los familiares, el menor del grupo tenía 15 años. Cuatro de los viajeros dejaron 11 hijos y uno por nacer. Algunos no fueron a la escuela, otros terminaron la primaria y también se cuentan contadores, bachilleres y maestros que, al igual que quienes no sabían leer, no hallaron oportunidades en su comunidad.

Los diputados de la UNE en una visita al Congreso del vecino país solicitaron a la justicia mexicana que la muerte de los guatemaltecos no quede impune.