Hay debate en Guatemala sobre la decisión del ministerio de Salud de prescindir de la brigada de médicos cubanos que prestan servicios en 16 de los 22 departamentos del país. También hay planteamientos en torno a que muchos de ellos son obligados a participar en estas misiones. Leandro Cancio Fonseca, un médico especialista de 51 años, casado en Cuba y con 4 hijos, señala que vino aquí por voluntad: llegó el 18 febrero de 2018  y su contrato termina en febrero del próximo año.

El doctor dice a través de una asamblea son propuestos por sus méritos y ellos deciden si quieren salir de Cuba:

“Y si usted quiere, dice ‘estoy dispuesto’. Y si no, pone las razones: que tengo mi hijo pequeño, mi papá está enfermo. Espéreme un momentico que me están llamando”.

El doctor hace una pausa, está en el consultorio donde dará de alta a un paciente. Está asignado a un centro de salud en la cabecera municipal de Chiquimulilla, Santa Rosa, pero en octubre 2018 llegó a Casas Viejas en ese mismo departamento a 95 kilómetros de la ciudad. El centro de atención estaba a cargo de un estudiante de medicina en su Ejercicio Profesional Supervisado (EPS):

“Ahí nunca había llegado un médico, de hecho, fue a la solicitud de la comunidad que llegué, porque la que atendía era una enfermera y no tenía los conocimientos suficientes”.

De acuerdo con datos de la brigada cubana, en el país hay 299 médicos: 201 asignados al cubrir el primer y segundo nivel de atención médica que es en donde Salud casi nunca asigna doctores. Además, hay 92 enfermeras y otro personal con quienes suman 441 brigadistas, adicionales hay 53 médicos que atienden 4 clínicas oftalmológicas.

 

Cuando el doctor Cancio Fonseca llegó a Guatemala prestó sus servicios en una las áreas más alejadas del país:

“Yo llegué a Guatemala el 18 y el 19 ya estaba en Playa Grande, Ixcán, Quiché, cerca de la frontera con México. Era un Centro de Atención Peramente: en condiciones difíciles, tenía problemas estructurales, problemas de agua, se iba mucho la corriente, nos bañábamos con agua de río”.

Servicios

Estos doctores, de los cuales el 59 % son mujeres, han atendido en el país desde fiebres, partos hasta cáncer. El histórico de atención que registran desde 1998 es de:

  • 9 millones de consultas
  • 494 mil 360 cirugías
  • 332 mil vidas salvadas

Lucia Alvarado, una mujer de 66 años con cáncer de hígado y que fue atendida en el hospital de Escuintla por los cubanos atribuye a ellos su mejoría. La señora visitaba otros hospitales públicos y privados y no notaba cambios:

Pero a veces de pastillas que ellos me dieron -y no muy caras- me tienen bastante bien. Yo me acostaba en la noche y durante el día seguía durmiendo, ahora ya me levanto.

Óscar Rivas es familiar de la señora Alvarado y en redes sociales salió en defensa de los doctores cuando el diputado Felipe Alejos pidió expulsarlos:

Después de consultar a los médicos cubanos y llevar el tratamiento que ellos nos dieron, a mi suegra la ves caminando, ya platica”.

Pero detrás de la gran labor de los doctores hay otro cuestionamiento: ¿son una mercancía para el gobierno cubano?,

“Nuestro país será capaz de enviar los médicos que se necesiten a los más oscuros rincones del mundo”. Esas eran palabras en 2003 del fallecido Fidel Castro.

En Cuba, el turismo no es el gran impulsor de su economía ni las remesas. Son las brigadas de profesionales: el ministerio de Economía de ese país reportó que entre 2011 y 2015 los profesionales aportaron US$11.5 millones, el 80% correspondió a los doctores.

 

 

El Ministerio de Salud paga a cada uno de los brigadistas Q7 mil, ellos aseguran que ese dinero se gasta en Guatemala en cobertura de servicios.

Rubén Darío, alcalde de Chiquimulilla, lamentó la decisión del gobierno y dijo que él contribuyó con un año de hospedaje para el médico entrevistado en esa nota. “La municipalidad está dispuesta a pagar médicos porque hay necesidad y hay muchos que no tienen acceso”.

Estos doctores reciben un salario en Cuba que es US$60 mensual -unos Q456- por  cada especialista.