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La Niña y el Niño son fenómenos climáticos reconocidos así por los metereólogos por sus comportamientos distintos y su impacto en las variaciones del clima del país. La Niña provoca más lluvias de la habitual; y el Niño, temporadas secas: las lluvias se ausentan y esto afecta a los cultivos.

Los pronósticos de 2019 no son alentadores. Así lo señala Alberto Betancourt, vocero del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH):

Cuando el calentamiento baja se determina que es el fenómeno del Niño por el aumento de la temperatura dentro del océano. Guatemala en este 2019 se declaró con estadío del “fenómeno de niño débil” porque el aumento de la temperatura en el océano Atlántico fue 0.5.

Regiones como Zacapa, Jalapa, El Progreso y Chiquimula son áreas del país que perciben con mayor fuerza de la variación climática. Los agricultores desde hace unos 10 años han notado que los impactos que en el caso de la caficultura se traducen en baja calidad del producto y menos producción, así lo cuenta Julio Lima, productor de café en Chiquimula:

Con la situación de bajos precios y que tengamos mala calidad y baja producción es como estar en la tormenta perfecta.

La merma en la lluvia provoca, según Lima que el café no logre su punto de excelencia y eso reduce el valor hasta en 40% comenta:

Un quintal de café pergamino de 86 puntos -de calidad- puede costar Q1 mil 300 y si baja a menos de 80 puntos estará costando Q750 y eso ya es pérdida.

El vocero del Insivumeh señala que, ante la escasez de lluvias que se advierten en algunas regiones del país, la institución emite alertas al sector agrícola para evitar que el impacto sea más drástico.

 Nosotros estamos generando un boletín agroclimático, con el objeto de apoyar a los agricultores. Nosotros con nuestros radares determinamos si habrá un falso invierno -cuando empieza a llover, pero se quita- entonces la cosecha se pierde y con este boletín lo que hacemos es decir cuando pueden empezar su cosecha o que tomen medidas precautorias para riego.

Ante las recomendaciones los agricultores toman sus propias precauciones, expresa Lima:

Lo que estamos haciendo es tener cuidado con el manejo de sombra. El mantener los suelos con cobertura para adaptarse al cambio climático.

Y pese a que los agricultores toman medidas, a veces los impactos son altamente sensibles comenta el caficultor de Chiquimula:

Si el año pasado sacamos 3 mil quintales, este año si la situación sigue, podríamos tener una baja de 1mil quintales, como esto se ha venido acumulando los manejos de tejido se hacen fuertes y la producción es menos.

Rogelio Cupoou, representante de la Cooperativa Chicoj en Alta Verapaz, una entidad integrada por 500 familias de 40 comunidades de Alta y Baja Verapa dice que la región no sufre mayores impactos del fenómeno del Niño y que las precipitaciones de lluvia disminuyen de manera moderada. Sin embargo, para ellos la asistencia técnica que provee la cooperativa ha sido fundamental para tener cosechas exitosas:

Sin la asistencia técnica, no tendríamos los laboratorios de suelo antes de cada aplicación de nutrientes; entonces sabemos de qué padecen nuestras plantas para poder proveer los nutrientes que necesitan, porque en la actualidad las exportaciones demandan características muy puntuales de calidad.

La Cooperativa Chicoj cosecha anualmente entre 8 mil y 12 mil quintales de café pergamino de los cuales se exportan 7 mil  hacia distintos países.

Y aunque en aquella región la falta de lluvia no representa un grave problema, el cambio climático ha tenido otros efectos en las cosechas comenta el agricultor:

Hace 7 años el lapso de cosecha consistía en tres meses, sin embargo, ahora se ha extendido hasta en 5 meses, lo que ha implicado en costos de producción lo que requiere mano de obra por más tiempo.

Actualmente el país se encuentra en fase de canícula, la cual de acuerdo con el INSIVUMEH se prolongará hasta el 20 de julio.