Los hondureños y salvadoreños deportados de Estados Unidos llegan a Guatemala, su “tercer país seguro”, antes de que la Unión Americana les conceda asilo. El convenio no tardó en ampliarse, ahora también se espera la llegada de mexicanos a suelo guatemalteco, pese a que las autoridades advirtieron que solo se acogería a centroamericanos. México, contrario de El Salvador y Honduras, levantó la mano y a través de un comunicado de su Cancillería, mostró su desacuerdo con Washington. En el documento se lee:

“La Secretaría de Relaciones Exteriores manifiesta su desacuerdo sobre la medida dada a conocer por el Departamento de Seguridad Interior de los Estados Unidos (…)

El Gobierno de México, en conjunto con autoridades a nivel estatal y local, trabajará para ofrecer mejores opciones a los mexicanos que pudieran ser afectados por esta disposición”. ConCriterio solicitó una entrevista con las autoridades de la embajada de México en Guatemala, pero respondieron que los funcionarios se encuentran en su país en reunión de diplomáticos.

Reacción retrasada

Mauro Verzeletti, director de la Casa del Migrante, una institución que se ha convertido en el refugio de centroamericanos expulsados de EE. UU a Guatemala, cree que es una reacción retrasada:

Deberían de haber dicho no desde el proceso, cuando se ha negociados aranceles por migrantes y ahora Donald Trump se otorga la potestad de hacer cualquier cosa para evitar el impeachment, sabíamos que esto iba a pasar y es hasta ahora que los gobiernos empiezan a reaccionar cuando no se tuvo que haber permitido porque es violatorio de los derechos humanos de las personas.

La Unidad de comunicación del Instituto de Migración informó que tras la firma del Acuerdo de Cooperación de Asilo (ACA) con la Unión Americana, han llegado a Guatemala 85 hondureños y salvadoreños. Ayer la Casa del Migrante recibió a 33 personas de esas nacionalidades. 

No confían en acuerdo

Anthony Ayala, es un joven de 28 años, originario de El Salvador y con un hijo de 7 años en aquel país, fue retornado de Estados Unidos y no creen en que el ofrecimiento de asilo pueda prosperar:

La solicitud no es algo seguro, solo le mientes a los inmigrantes con tal de que regresemos a nuestro país; no creo que sea cierto que desde acá se nos vaya a conceder el asilo, simplemente es un engaño, para desesperarnos.

Gladys Miranda es de Santa Barbara, Honduras, tiene 25 años y junto con su pareja de 22  y su bebe de 17 meses fueron deportados. Sus palabras son de desconsuelo:

Todos tenemos derecho a recibir ayuda, no nos quisieron dar ni asilo, lo pedimos pero nos lo negaron. ¿Sabía que pueden pedir el asilo desde Guatemala? sí sabemos, pero nos vamos a regresar a Honduras, porque no queremos estar en un país que no es nuestro y no lo queremos volver a internar para evitar que nos regresen de nuevo.

Sin apoyo

La Casa del Migrante no recibe ayuda económica del gobierno, se sostiene con donaciones, cada huésped implica un gasto, pero se le apoya por humanidad comenta Verzeletti:

En promedio US$100 por persona, con todos los servicios: hospedaje, alimentación, atención médica, ayuda psicosocial, agua, luz y resto de servicios.

El padre espera que el nuevo gobierno pueda tomar acciones contundentes en el tema:

Ojalá que pueda escuchar a los sectores de la sociedad, Donald Trump no va a dar marcha atrás, porque el objetivo es deshacerse de los migrantes; entonces Gimmattei tiene que hacer una negociación distinta y si quiere un “tercer país seguro” debe exigir una inversión millonaria de parte de EE. UU para que el país se desarrolle como debe ser, para que haya dignidad para los asilados y refugiados.

El presidente electo ha dicho que a partir del 14 de enero se analizará el tema.