Las oficinas virtuales y los espacios reducidos de trabajo no son nuevos en Guatemala, pero ahora cobran auge por el impacto de la pandemia en el país: rentar una oficina grande ya no está ni en el presupuesto ni en los  cambios que supone el teletrabajo.

ConCriterio contactó con dos emprendedores que comparten la misma historia: durante la crisis pausaron sus negocios habituales y formularon otros que les generen dinero para sobrevivir.

Fernando Ramírez fundó hace un año y medio Servicios Litográficos y Publicidad, ahora convertido en un emprendimiento de productos de limpieza e higiene, pues los clientes de la publicidad ya no llegaron. Por eso no renovó el contrato de la oficina por la que pagaba Q4 mil en la zona 10. 

Con lo poco que va entrando, uno tiene que buscar opciones para no morir, porque ya muchos amigos han tenido que cerrar sus empresas. Entonces tengo que ver de qué manera puedo reducir costos y buscar la manera de que la empresa pueda producir en algo, porque en lo que trabajaba, se detuvo totalmente.

La crisis lo obligará a reducir costos y aunque sus clientes regresen, Ramírez  no cree que volverá a arrendar un espacio amplio:

Si ya no hay necesidad de tener un gran espacio, es mejor tener solo un centro de operaciones y ahorita la virtual sería la mejor, porque de aquí a tres meses seguiremos igual, pues los clientes no van a llegar.

Mayor demanda

Esos casos son una oportunidad para Alfredo Marroquín, propietario de Cowork Guatemala, un centro virtual de oficinas en la zona 10. Así lo percibe Marroquín:

Siempre hemos ofrecido oficinas virtuales pero nunca había sido tanta la demanda, habíamos tenido pocos clientes, pero ahora subió la necesidad de oficinas virtuales. Nosotros hemos recibido muchas llamadas, ahora todos quieren oficinas pequeñas o virtuales.

La oficina virtual tiene un costo de Q198 al mes, en las instalaciones pueden trabajar hasta 50 empresas con espacios compartidos: cuatro horas al mes de reuniones presenciales en las oficinas y con derecho a: buzón para correspondencia, una secretaria para atender llamadas, uso de dirección fiscal y comercial.

La otra opción es alquilar espacios privados, pero reducidos por Q2 mil 300 con capacidad para 3 y 4 personas. La respuesta de las personas ha motivado a Marroquín. 

Voy a tener más en Géminis y en Montúfar. Como vi que hay demanda, voy a remodelar mis demás espacios y volverlos iguales. Esa era la prueba, entonces, ya me pongo a  remodelar. Y ¿qué cambios le vas a hacer? Voy a dividir todo con vidrio y hacer oficinas pequeñas: yo tenía 7 y ahora voy a tener 15, porque la gente está buscando espacios reducidos.

Trabajo en casa

Aunque no todos tienen planes de volver a arrendar una oficina.

Rodrigo de León Enríquez debió mudarse de la venta de frutos secos y semillas al negocio del reparto a domicilio: vendía sus productos a los colegios, al ser los primeros en clausurarse, su negocio se detuvo. Ahora presta servicio de delivery y en estos dos meses ha logrado emplear a cuatro personas.  Y aunque planea volver a la distribución de semillas, ya no regresará a una oficina:

Muchos seguramente no van a regresar. En mi caso considero que lo voy a lograr hasta el otro año. Si tuviera que regresar, dependiendo de la capacidad de operación, creo que lo puedo hacer desde mi casa, haciendo adaptaciones. Creo que para pagar una oficina, se necesita una buena capacidad de producción.

Las administraciones de edificios en la zona 1 y 14 aunque declinaron hablar con este reportero confirmaron que muchas personas ya no renovaron los contratos de sus oficinas en abril y mayo.