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Jeremías Cabinal Gómez, de 22 años, es un joven inspector de transporte público, su trabajo en las calles lo ha puesto en riesgo. Como hace dos semanas, cuando en cumplimento de su labor fue atropellado por un vehículo, el resultado: dos fracturas en el tobillo y nueve clavos quirúrgicos incrustados en su pierna.

La primera atención la recibió en el hospital San Juan de Dios, pero una vez fuera de peligro:

Me dijeron que buscara alguna institución para poder rehabilitarme y  volver a caminar y fue aquí (Fundabiem).

La historia del señor Jorge de León es parecida: su hijo tuvo un accidente de tránsito y sufrió trauma craneoencefálico y cinco fracturas en distintas partes de su cuerpo. Quedó inmovilizado. El papá buscó algunas clínicas, pero su hijo no fue recibido por el grado de discapacidad que provocó el accidente.

El neurólogo que lo atendió en primera instancia conocía el sistema de Fundabiem y él nos refirió para que lo evaluáramos aquí y nos atendieron y de entrada, nos dieron un día a la semana para cinco terapias cada vez que veníamos.

Los personajes anteriores tienen algo en común: ambos fueron referidos a Fundabiem, desde otros hospitales.

Esa es una historia que enfrentan miles de guatemaltecos a diario, que sufren distintas enfermedades y que el sistema de salud público no puede atender, por lo tanto, se apoya en fundaciones u organizaciones para tratar a los pacientes.

Para este fin, el Ministerio de Salud establece convenios de cooperación con distintas entidades no estatales y se destinan recursos para que estas presten los servicios.

Fundabiem es una de las instituciones privadas que percibe fondos del Estado, ya que entre los 13 mil pacientes que atiende cada año  son referidos del sistema público. Así lo comenta, Tania Samayoa, directora de operaciones de la fundación.

Nosotros recibimos un aporte Q12 millones a través del Ministerio de Salud y mediante ese convenio, recibimos a todos los referidos a nivel nacional. La fundación empezó a recibir el aporte en 2009, hasta ese año atendíamos a 7 mil personas en un año y actualmente 13 mil, en gran medida por los referidos del Ministerio de Salud.

La organización no cuenta con otra fuente de financiamiento, pues los servicios que presta son gratuitos. Y el aporte en el que se apoyan es en la recaudación de fondos en la Teletón, que para la edición 33 de este año, la meta es recaudar Q27.3 millones.

La Unidad Nacional de Atención al Enfermo Renal Crónico (Unaerc) es otra entidad privada que recibe a los pacientes del sistema de salud público que sufren de la enfermedad. La entidad cuenta con la instrumentalización y especialistas para los casos y por lo tanto también percibe Q230 millones de  fondos Estatales  Así lo cuenta Nicté García, jefa de la unidad de comunicación social de Unaerc:

Tenemos un presupuesto anual de Q200 millones que nos sirve para el cumplimiento de metas técnicas (atención de pacientes).  Más Q30 millones para compra de medicamentos.

La Unaerc a la fecha tiene 5 mil 642 pacientes en seguimiento, pero cada mes se suman 250 nuevos ingresos.

Acá los pacientes tampoco pagan por los servicios, por lo que García cuenta otra forma alterna de financiamiento de la institución:

Nosotros nos hemos apoyado de una carrera que realiza la Asociación Guatemalteca de Nefrología, que se llama “Corre por la Salud del Enfermo Renal”  y “Corramos a Ayudar” que es la única fuente extra que tiene la Unaerc para ayudar al paciente y este dinero lo utilizamos para ayuda humana al paciente para trasporte de quienes vienen desde lejos.

El Instituto Nacional de Cancerología, también percibe del Ministerio de Salud Q33 millones para compra de medicamentos y atención de 1800 pacientes al año.