La pandemia del Covid-19 penetró las fuerzas de seguridad del país: públicas y privadas. La Policía Nacional Civil (PNC) reporta 17 muertos por coronavirus; hay 617 casos positivos y 1 mil 267 agentes recuperados.

Hay otra fuerza que parece invisible, pero no lo es: son los agentes que vemos a diario a la puerta de un banco, en los supermercados e incluso en los mercados.

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La seguridad privada, que en Guatemala casi se equipara en número a la fuerza pública, pues los agentes privados suman 31 mil 420 y los de la PNC son 42 mil.

La policía privada no es inmune al virus, no obstante, ni el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), ni el Ministerio de Salud y tampoco la Dirección General de Servicios de Seguridad Privada (DGESSP) revelan los contagios. Con temor y sin hablar a los micrófonos, los agentes denuncian casos.

Víctor Orellana, director general de la DIGESSP, se limita a responder:

 “Hemos tenido comunicaciones donde nos hacen ver que existe un brote o posible brote o hay algún contagio”.

Según Orellana las residencias alquiladas por los propios guardias son el foco de contagio:

Una casa de la zona 12 estuvieron en cuarentena, nosotros hicimos el enlace. El ministerio de Salud proveyó las pruebas y el IGSS las realizó: fueron 63 pruebas, hasta hace dos semanas 8 salieron positivas. 

El funcionario explica que las empresas están obligadas por ley a proveer de alojamiento mientras ellos trabajan, el problema es en sus descansos:

Ellos trabajan 24 horas, por ejemplo: un guardia que está asignado a un condominio empieza a las 8 am y finaliza a las 8am del siguiente día. En teoría se retiran a su casa, pero la mayoría son del interior y no tienen el tiempo de viajar y lo que hacen es rentar una casa entre todos.

Sin control

Adela de Torrebiarte, exministra de Gobernación y diputada del bloque CREO, señala:

“Ellos vive muy hacinados y creo que la DIGESSP tiene que supervisar que se cumplan con los protocolos de salud porque estar personas no viven condiciones en donde cumplan el distanciamiento. Ellos son focos de propagación también, estos de dos vías tenemos que cuidarnos y cuidar a nuestra gente”.

La congresista dice que desde su bancada darán seguimiento a estos casos ya que:

“Ellos salieron afectados primero que la PNC, no están visibles definitivamente; no es un gremio por quien la gente se preocupe y le de su valor”.

La DIGESSP funciona desde hace 9 años y reporta:

  • Crecimiento anual de entre 10 a 12 empresas y unos 2 mil a 3 mil guardias.

Las clasificaciones de agentes son:

  1. Vigilancia
  2. Guardias
  3. Guardias de propiedad rustica
  4. Escoltas e
  5. Investigadores privados

Actividades extra

Carmen Rosa de León Escribano exasesora del desaparecido Consejo de Seguridad y directora del Instituto de Enseñanza Para el Desarrollo Sostenible: “Por ejemplo en una encuesta que nosotros hicimos muchos no estaban reportados al IGSS yo que quiere decir que no puede ir a requerir algún tipo de servicio médico, lo que significa que muchos están en subregistro”

La entrevistada agrega que en esta emergencia muchas empresas han delegado funciones que no corresponden a estos agentes y los han colocado en primera línea de riesgo de contagio:

 “Si uno entra a un edificio o tienda es el guardia de seguridad el que toma la temperatura y aplica el gel y ellos no están preparados para hacer ese tipo de actividades”

Agregó que se tienen reportes de que por el cierre de negocios muchas empresas debieron prescindir de sus servicios y ellos se vieron forzados a regresar a sus aldeas. De acuerdo con la Digessp la mayor proporción de los agentes provienen de las Verapaces y Oriente.

En febrero fueron denunciadas 72 empresas por prestación ilegal del servicio, la ley establece en estos casos que comete delito tanto quien brinda el servicio como el que contrata.