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Los intensivos de los hospitales más grandes de Guatemala albergan a decenas de personas que continúan con vida mediante procedimientos asistidos. Muchos de ellos ya no están conscientes del mundo que los rodea y respiran con la ayuda de máquinas. El hospital General San Juan de Dios, reporta que 75 de sus pacientes se encuentran bajo ventilación.

El costo es alto: sufrimiento para la familia y para la persona en cama, pero también para el sistema de salud.

En 2017 México incluyó en su texto constitucional que: la vida digna contiene implícito el derecho a una muerte digna. Y el tribunal Constitucional de Colombia en una sentencia sobre la carta magna expuso que: el derecho fundamental de vivir en forma digna implica el derecho de morir de igual manera.

¿Optar a una muerte digna en Guatemala?

Al Congreso de la República ha llegado una iniciativa de ley que busca: Regular el Procedimiento para una Muerte Digna por Enfermedad Terminal o Grave Lesión Corporal.

El ponente de la propuesta es el diputado Leonel Lira, quien admite que se trata de un tema polémico, pero necesario de debatir:

Nuestra Constitución establece en el artículo 4 que ninguna persona puede ser sometida a condiciones que menoscabe su dignidad. Y hay una investigación realizada titulada Análisis Jurídico Filosófico de la Eutanasia como un Derecho Humano, de José Otoniel Barrera Paz, en donde él dice: no es posible suponer que soprexteto de preservar la vida se reduzca al paciente a la calidad de víctima de la práctica médica. Y finalmente remarca: no existe una persona que puede considerarse en goce de sus derechos si no es libre para decidir.

¿Quiénes pueden optar?

Los mayores de edad que sufre de una enfermedad terminal o grave lesión corporal certificada en el historial médico que le produzca intensos dolores, condiciones de dependencia o minusvalía y que el paciente considere indigna.

Se deberá solicitar la muerte digna de forma escrita o verbal al médico, en compañía de dos testigos. Además, se puede hacer con años de antelación con firma de notario, antes de que empeore su condición.

La iniciativa regula que solo el médico tratante del paciente podrá practicar la muerte digna asistida; sin embargo, no obliga a los doctores, ya que este puede inhibirse y designar a otro profesional.

Médicos dudan

Héctor Fong, presidente del Colegio de Médicos y Cirujanos de Guatemala, señala que no se tiene una postura oficial ya que desconocen del documento. Sin embargo, emitió un comentario personal:

El pueblo de Guatemala tenemos fuertes convicciones religiosas y son aspectos que se deben discutir con la familia y tener un consensos.

Antes de la muerte asistida se deberá:

  • Informar al paciente su condición médica
  • Concluir que no hay alternativa curativa
  • Proporcionar asistencia psicológica y psiquiátrica.

El texto además incluye reformas a la ley para eximir de responsabilidad penal al médico. El diputado Lira, explica:

Se reforma el código penal en el artículo 123 que habla del homicidio y queda así: cuando el médico tratante haya respetado el procedimiento debido, no será objeto de sanción penal. Los cambios aplican también a lo concerniente al suicidio asistido.

Arnoldo López, médico del hospital Roosevelt, lo tiene claro: él no apoyaría a morir a un paciente.

Yo personalmente no lo haría, porque como médico estoy para dar vida. Cuando el paciente ya está en graves condiciones ¿no es alargar el sufrimiento? Por eso existen los comités de ética, para decirles a los familiares que el paciente estaría mejor en su casa -que ya no va a vivir-.

Al morir el paciente el acta de defunción diría: muerte natural. Para evitar la estigmatización.