Los medios de comunicación en el mundo juegan un papel fundamental: informar, general opinión y fiscalizar son sus funciones. En el país hay diversos modelos de negocio a los que han optado televisoras, radios, prensa y medios digitales, pero un sistema predomina: la subsistencia por publicidad privada o estatal.

Dina Fernández, periodista y presidenta del Consejo Editorial del medio electrónico Soy502, que transmite contenido noticioso y de entretenimiento y con audiencias diarias de 350 mil usuarios, comenta:

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Nuestro modelo es publicitario, vivimos de los anuncios que se pautan en el medio y desde el principio estuvo claro que tenía que ser así: era el modelo viable que vimos en Guatemala. Nunca hemos recibido donaciones, que es un modelo válido y que permite la subsistencia de muchos medios en el mundo y creo que después de la pandemia será más pronunciada esta forma de financiar medios de comunicación. El gobierno varias veces se ha anunciado con nosotros como pauta con todos los medios; nunca ha sido un anunciante especialmente fuerte, hemos hecho campañas para ellos, pero está por lejos, como nuestros principales anunciantes, aunque es legítimo y legal.

ConCriterio es un medio de comunicación que nació hace tres años en Guatemala, durante estos años ha estado sujeto a cuestionamiento derivado de sus fuentes de financiación. Hace dos semanas circulan publicaciones que procuran desacreditar el trabajo de este medio a raíz de que el Gobierno contrató publicidad en esta empresa. Los procesos son legales y todos eventos públicos registrados en Guatecompras, el portal de negocio del Estado.

Fernández la periodista de Soy502 opina:

La gente puede -legítimamente- cuestionar qué tan independiente se puede ser si uno recibe pauta del gobierno, pero ahí los usuarios tienen que evaluar todo el tiempo, porque estamos ahí para que nos juzguen todos los días sobre el contenido que estamos publicando. En todos lados los gobiernos necesitan difundir la información y tienen sus propios canales y los usan, pero son insuficientes y en una emergencia como esta, es más necesario que se usen todos los canales para informar. En otros países del mundo hay medios respetables como El País o Le Monde, han solicitado a los gobiernos apoyo financiero para pasar la crisis porque la pauta de medios privados se destruyó.

Plaza Pública, medio digital, funciona con otro giro de negocio: el medio cumplió en febrero  9 años al aire. Su línea editorial se basa en la defensa del consumidor, temas de desigualdad, corrupción y transparencias. Este es un proyecto de la Universidad Rafael Landívar y aunque tiene autonomía en sus publicaciones, depende económicamente en la casa de estudios. Enrique Naveda, coordinador general:

Dos terceras partes del nuestro presupuesto nos lo otorga la Universidad y el resto lo obtenemos de fuentes de cooperación internacional tanto de algunos países como entidades filantrópicas; además de algunos ingresos por ventas de libros o revistas.

Naveda y Fernández coinciden en algo: en Guatemala los medios de comunicación subsisten de la publicidad. 

Lejos estamos aún de que las masas puedan pagar por contenido, apunta Naveda:

No hay una base social que tenga la cantidad de dinero necesaria para financiar un medio de comunicación, sino que a duras penas funciona en otros países: el Diario.es y El País, son casos en España; el New York Times, está acopiando lectores de todo el mundo.

Fernández señala que por independencia y libertad este modelo es el ideal:

Si la gente quiere contenido de calidad, eso no se genera gratis “los periodistas tenemos la mala costumbre de comer” necesitamos un ingreso.

Con 68 años en el país Prensa Libre, que cuenta con 700 mil lectores en su diario impreso y al menos 5 millones en sus redes sociales, es también un medio que vive de sus anunciantes en impreso y digital. Christian Blank, gerente general, sin embargo cuenta que han experimentado con entrega de contenido por paga, lo hicieron durante el reciente proceso electoral y preparan algo similar:

Pronto lanzaremos una suscripción digital, pero estará enfocado en contendidos de valor agregados para el lector. No vamos a cobrar por contenidos comoditi, sino contenido privilegiado.

En 2017 la Contraloría General de Cuentas auditó una deuda de Q18.6 millones que el gobierno tenía con Grupo Alba Visión -televisión abierta-, propiedad de Ángel González, sobre el adeudo no había contratos, sino que se hizo de forma personal según declaró en su momento Lucy Barrios, ex subsecretaria de comunicación de Jimmy Morales.

El coordinador de Plaza Pública comenta:

La televisión abierta y varias radios son un caso clásico de relaciones -fraudulentas- con el Estado debido a que varios de sus miembros han sido funcionarios y estos medios se han puesto al servicio de los intereses de los políticos y no de la población, con un agravante: la TV abierta es producto de un usufruto que le dan a Ángel González o sus testaferros; el Estado no necesitaría pagar publicidad porque ya les ha hecho un favor y esto contribuye a enriquecer a los propietarios.

En 2015 la extinta Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) en un informe dijo que la televisión abierta constituye un monopolio para procurar favores políticos y los propios de este grupo.