Estas personalidades guatemaltecas no necesitan presentación: su fama les antecede y su nombre está en boca de todos.

Jayro Bustamante, Thelma Cabrera, Neto Bran y Ana Lucía Martínez ya dejaron huella. Sin importar el rumbo que tome su carrera artística, política o deportiva, estos personajes pueden presumir que la historia contemporánea de Guatemala no se puede contar sin incluir su nombre.

Y no es para menos. Juntos forman un selecto grupo que incluye al director de cine nacional más premiado en el extranjero, a la primera candidata indígena en ocupar el cuarto lugar en la carrera hacia la presidencia, al alcalde más mediático del país y a la primera guatemalteca en ingresar a las grandes ligas del futbol profesional italiano.

La trayectoria de cada uno es vasta y amplia, pero hacer un repaso por sus logros de los últimos cuatro años es más que suficiente para evidenciar por qué son admirados, elogiados, cuestionados, criticados, amados y, por qué no decirlo, también odiados.

El narrador de historias

En el 2017 Jayro Bustamante ya tenía un lugar privilegiado en la cinematografía guatemalteca gracias al éxito que había conseguido con Ixcanul (2015), su ópera prima. Pero en lugar de dormirse en sus laureles y disfrutar de las mieles del éxito, el cineasta nacional siguió trabajando, casi en forma simultánea, en la producción de las dos cintas con las que concluiría su trilogía: Temblores (2019) y La Llorona (2019).

Jayro Bustamante, de 43 años, es director, guionista y productor de cine. Estudio cinematografía en el Conservatorio Libre del Cine Francés y en el Centro Experimental de Cine de Roma. Fundó La Sala de Cine y La Casa de Producción.

Cuatro años bastaron para que Bustamante dejara en claro cuál es su postura artística y política. Sus películas simbolizan tres prejuicios que han estado latentes en la historia del país: indígena, homosexual y comunista. “Prefiero llamarlo tríptico del insulto”, dice.

Para satisfacción de algunos y desagrado de otros, los medios y los críticos de cine ya no solo elogian la calidad cinematográfica de los filmes de este director formado en Francia, sino que también destacan su valentía para llevar a la pantalla grande la historia de racismo y desigualdad social que sufre una mujer maya kaqchikel (Ixcanul) y el relato de un hombre homosexual que lucha contra los paradigmas religiosos (Temblores).

Con estas dos películas, entre el 2015 y el 2019, Bustamante acumuló más de 50 reconocimientos internacionales. Su paso por el Festival Internacional de Cine de Berlín (Alemania), el Festival de Cine de San Sebastián (España) y el Festival de Cine de Guadalajara (México) fueron un augurio del inminente éxito que estaba llamando a su puerta.

Jayro tuvo la idea de que sus películas nunca dejaran de sonar en Guatemala y el extranjero. Mientras Ixcanul se seguía proyectando en el país, Temblores ganaba un premio en Estados Unidos y La Llorona inauguraba un festival en Europa. Su trilogía seguía ganando adeptos.

En el 2020, la pandemia no detuvo a Bustamante ni a su equipo de trabajo (La Casa de Producción), pues trabajaron con más fuerza en promocionar y dar a conocer La Llorona, una cinta de terror sobre el conflicto armado interno y la sentencia de genocidio en Guatemala.

El filme apenas se proyectó en las salas del país, ya que el confinamiento obligó el cierre de los cines. Pero las giras previas por Estados Unidos, Japón y Europa, así como su distribución en plataformas digitales, permitieron que el cineasta guatemalteco consiguiera en el 2021 lo que ninguna película nacional había logrado hasta el momento: una nominación al Globo de Oro.

También hay que destacar su candidatura en los Premios Goya (España) y los galardones en el Festival de Cine de Venecia (Italia), en los Premios Satellite y en la Asociación de Críticos de Hollywood (Estados Unidos), entre otros.

Bustamante afirma que nunca dudó del potencial de su película, por lo que hizo oídos sordos a las llamadas anónimas que le “recomendaron” no crear una cinta sobre un tema tan escabroso: el genocidio. Incluso, el realizador reveló recientemente que Sandra Jovel, exministra de Gobernación, intentó cancelar uno de los rodajes.

Con siete galardones y más de 10 postulaciones a diferentes premios cinematográficos, La Llorona se quedó muy cerca de llegar a los Óscar: no consiguió la nominación, pero ingresó a lista corta de las producciones que podían ser postuladas en la categoría de Mejor Película Internacional.

Todo lo que esta película ha conseguido no solo es un triunfo para Jayro, también es un estímulo para todo su equipo de trabajo y un motivo de orgullo para un gremio que desde hace más de dos décadas lucha por crear una industria cinematográfica en Guatemala.

La lideresa de los pueblos

Hace cuatro años, Thelma Cabrera era uno de los rostros del Comité de Desarrollo Campesino (Codeca) que buscaba conformar un partido político para proponer la refundación del Estado por medio de una Asamblea Nacional Constituyente Popular y Plurinacional; sin embargo, pocos se imaginaban que tiempo después conseguiría su objetivo y se convertiría en la voz de la resistencia de los pueblos indígenas.

Thelma Cabrera, de 50 años, es una mujer maya mam, originaria de El Asintal, en Retalhuleu. Es activista, lideresa comunitaria, representante de Codeca y forma parte del partido Movimiento para la Liberación de los Pueblos.

Su historia mediática comenzó a principios del 2019, cuando fue proclamada como candidata a la presidencia del Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP). La designación la tomó por sorpresa, según dice. Para el resto de la sociedad, la noticia fue recibida con un aluvión de opiniones encontradas: felicitaciones, palabras de apoyo, críticas y señalamientos.

Entre mítines, conferencias de prensa y entrevistas, Cabrera se fue ganando la simpatía de una población que no encontraba en ningún candidato a la presidencia una opción para generar un cambio positivo en Guatemala. “Acepté este reto y estoy comprometida en proponer algo distinto”, declaró durante su proclamación.

Entre el escepticismo de sus detractores, el nombre de la excandidata comenzó a sonar con más fuerza entre la población indígena y ladina. Para los primeros días de junio de ese año, las encuestas la posicionaban en el quinto lugar de preferencia, con un 5% de intención de voto.

Dos semanas después se confirmó lo que tanto se había hablado: Cabrera consiguió el cuarto lugar en la carrera hacia la presidencia de Guatemala. Con el 10.2% de los votos (456 mil 114), solo fue superada por Sandra Torres, Alejandro Giammattei y Edmond Mulet.

Fue así como esa mujer indígena, criticada por sus orígenes humildes, su activismo social y su vinculación con Codeca, tomó ventaja política frente a figuras como Roberto Arzú, Manuel Villacorta, Manfredo Marroquín y Estuardo Galdámez.

A partir de esa victoria, Cabrera adquirió mayor notoriedad y volvió a ponerse al frente de las manifestaciones y, con pancarta y micrófono en mano, se ha pronunciado en contra de la corrupción y ha exigido a las autoridades una respuesta inmediata a las necesidades sociales de los pueblos.

En el 2020, la expresidenciable se manifestó por el mal manejo de la pandemia y por los diferentes estados de sitio que impuso el Gobierno en varios municipios del país. También tuvo que desmentir un rumor que circuló en redes sobre su supuesto fallecimiento. Según el bulo, había sido asesinada en Retalhuleu.

Este año, Cabrera ha vuelto a la vida pública con más ahínco y se ha puesto al frente de varias marchas ciudadanas promovidas por Codeca. El mes pasado, decenas de manifestantes llegaron al Congreso de la República y entregaron un proyecto de ley para la recuperación de los bienes y servicios privatizados. Luego se trasladaron a la Plaza de la Constitución, donde la lideresa aprovechó para dirigirse a la población y exigir la renuncia del presidente Alejandro Giammattei y Consuelo Porras, Fiscal del Ministerio Público.

La carrera política por las Elecciones Generales del 2023 no ha comenzado, pero muchos de los seguidores de Cabrera opinan que ella es la mejor opción para volver a liderar el binomio de MLP. ¿Conseguirá repetir la hazaña del 2019 y asegurarse uno de los primeros lugares en las votaciones? Todavía no hay nada escrito.

El político de las redes sociales

Político, empresario, boxeador, bombero, policía, superhéroe y algo exhibicionista. Así es Neto Bran, actual alcalde de Mixco, considerado el jefe edil más mediático de Guatemala.

Neto Bran, de 40 años, se llama Ernest Steve Bran Montenegro. Ha participado activamente en la política desde el 2011 y ha sido alcalde de Mixco dos veces consecutivas.

En los últimos cuatro años, la fama de Bran subió como espuma. En sus redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram y TikTok) suma casi un millón de seguidores, quienes pueden ver fotografías y videos del alcalde haciendo ejercicio, cantando canciones norteñas, declamando poemas o haciendo espectáculos con traje de Iron Man.

En sus publicaciones no faltan las imágenes de entregas de donativos, supervisiones “sorpresa” en las distintas comunidades del municipio y reflexiones sobre la situación política del país. Neto lo tiene claro: ahora que ya cumplió 40 años, su carrera por la silla presidencial es un hecho, aunque por el momento es un huérfano político, pues rompió vínculos con el Partido Todos.

¿Pero cómo llegó hasta este punto? Bran, para lograr la reelección, trabajó en ganarse la simpatía de los mixqueños. Desde subastar su sombrero por Q2 mil para donarlos a la Teletón, hasta poner en riesgo su inmunidad por negarse a pagar una deuda de Q12 millones, el polifacético jefe edil hizo varias acciones para conseguir un segundo mandato al frente de la comuna.

¿Cómo olvidar cuando Bran lanzó su tienda virtual de ropa, en diciembre del 2018, en la que ahora vende sus famosas camisas ajustadas con un bordado especial que incluye las letras “NB”?

La estrategia de promocionar en redes sociales su labor como alcalde y sus publicaciones que lo muestran como un ciudadano común, le aseguraron la reelección en el 2019. Con una apabullante victoria, Bran consiguió más del 50% de los votos del padrón de su municipio.

Para muchos, lo que ocurrió después de comenzar su segundo periodo al frente de la comuna de Mixco muestra sus intenciones por lanzarse como candidato presidencial en el 2023.

A principios del 2020, se enfrentó contra Esduin Javier, alcalde de Ipala, en una pelea de box, que fue anunciada meses antes y generó gran expectativa entre los guatemaltecos. El duelo fue televisado por un canal nacional y, aunque su contrincante lo venció en pocos minutos, Neto recibió Q151 mil como ganancia del evento. “Uno nunca pierde”, dijo en ese entonces.

Y tal parece que es así, ya que los memes que se crearon ese día con el rostro golpeado del alcalde de Mixco, siguen apareciendo de vez en cuando en las redes sociales. Fue una inversión a largo plazo.

Pero no todo ha sido miel sobre hojuelas para el jefe edil. En diciembre del 2020, la Fiscalía Especial contra la Impunidad (Feci) solicitó el retiro de derecho de antejuicio contra Bran, por haber gestionado de forma irregular la contratación de una persona que lo apoyó en su campaña política reciente.

Un mes después, en enero del 2021, Todos hizo público que Bran ya no era parte del partido, pese a que meses antes había sido electo como secretario general y futuro aspirante a la presidencia.

Aunque Neto se ha tomado con calma las denuncias en su contra y la ruptura con el partido que le dio a la reelección como alcalde, todavía no queda claro con quién hará una alianza para seguir forjando su camino a la presidencia. Por lo pronto, Neto sigue intentando ganar adeptos a fuerza de likes, tuits y videos en TikTok.

La delantera de oro

Es la más joven y menos controversial de este cuarteto de personalidades guatemaltecas, pero el talento y las destrezas deportivas de Ana Lucía Martínez son infinitas.

Ana Lucía Martínez, de 31 años, es futbolista profesional e ingeniera química. Como jugadora nacional recibió el título de goleadora y campeona nacional en varias ocasiones. Actualmente es delantera del Roma C. F. de la Serie B, en Italia.

A sus 31 años ya marcó un hito histórico para el futbol femenino nacional: logró que la ficharan como delantera en el Napoli de la Serie A, pero luego fue transferida al Roma C. F. de la Serie B. Ambos en Italia.

Su pasión por el deporte comenzó desde que era niña. En su etapa de adolescente fue parte del Club Social y Deportivo Municipal y después se incorporó a las filas de la Liga Nacional de Fútbol Femenino, con la cual recibió el título de goleadora y campeona nacional en numerosas ocasiones.

Su afán por profesionalizarse la llevó a Estados Unidos y después saltó a Europa. Mientras estudiaba una maestría en España, en el 2016, también se especializó como futbolista de alto rendimiento. Dos años más tarde, el Madrid Club de Fútbol Femenino firmó con ella para dos temporadas, donde demostró un gran desempeñó físico, disciplina y concentración.

A raíz de la pandemia, en el 2020, su contrato fue cancelado, por lo que tuvo que buscar nuevas oportunidades en otros países. Se trasladó a Italia para integrarse al Napoli y, luego de cinco partidos, recibió la propuesta de trasladarse al Roma C. F.

Pero detrás del balón y la camisola, también hay una mujer multifacética. Ana Lucía participó en la película Un día de sol (2010), en la que interpreta a una adolescente apasionada por el futbol. Además, es ingeniera química egresada de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

El año pasado obtuvo una maestría en Administración y Dirección de Empresas. Para Martínez, este nuevo título académico representó la culminación de una promesa que le hizo a sus padres.

Los primeros meses del año han sido de éxito y bonanza para Martínez. A finales febrero del 2021, Ana Lucía fue elegida como la jugadora más valiosa de la jornada 16 en la Serie B del futbol femenino de Italia.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, medios internacionales destacaron a la guatemalteca como una figura del futbol femenino mundial, junto con otras grandes deportistas, como las estadounidenses Alex Morgan y Megan Rapinoe.