No se concretó durante los gobiernos de Jimmy Morales y Donald Trump cuando Guatemala y Estados Unidos firmaron el acuerdo de “Tercer País Seguro”, pero sí cobra forma con Joe Biden y Alejandro Giammattei: El Ceibo en Petén recibe a miles de deportados de Estados Unidos y México.

Las cifras del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos muestran que hasta julio de este año las deportaciones aumentaron en 430% comparados con los últimos 3 años: de deportar 80 mil indocumentados prepandemia, en 2021 pasaron a retornar a 212 mil.

 

El Ceibo, Petén, es desde agosto el “Tercer País Seguro” para quienes buscan refugio en EE.UU. Dos acciones abrieron la crisis: primero el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) rehabilitó el Título 42  una medida que expulsa migrantes bajo la causa de protección contra la pandemia; segundo, la Corte Suprema de Estados Unidos reactivó la política que obliga a quienes buscan asilo en ese país esperar en México o Guatemala.

A El Ceibo llegan los guatemaltecos deportados junto a personas de 11 nacionalidades más. Entre el 22 de agosto y el 7 de septiembre, ese paso fronterizo recibió a 4 mil 542 migrantes de 11 países. El grupo mayoritario fue de hondureños, seguido por los guatemaltecos y salvadoreños. También llegan haitianos, nicaragüenses y unos cuantos venezolanos y colombianos.

 

Juan Ramón Toledo, presidente de Alianza Salvadoreños de Retornados, una organización que apoya en la reintegración de sus ciudadanos deportados, reprocha el silencio de los gobiernos:

“El país no denunció. Nosotros como organización elevamos una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y ellos se movilizaron porque fue una violación expresa contra los centroamericanos migrantes en tránsito por México”.

La semana pasada después de una reunión en la Casa Blanca, el canciller Pedro Brolo dijo a la agencia Reuters  que EE.UU. se comprometió a no enviar migrantes centroamericanos a El Ceibo. Brolo enfatizó, según el medio, que solo recibirá a guatemaltecos y hondureños vía terrestre.

A la casa del migrante Belén de El Ceibo, con capacidad para 30 personas a diario, llegaron unas 2 mil 800 personas. Andrés Toribio, el director, señala que entre los retornados hay unas 150 personas con procesos de refugio abiertos: 533

Hubo gente expulsada que tenían resolución; otros tenían tarjeta de refugiados, visa humanitaria y permisos temporales y fueron expulsados.

Toribio dice que acompañaron a a personas ante las autoridades mexicanasa denunciar: (646) “lo que hicimos fue coordinar con la CIDH para que esto no se dé, porque son personas con necesidad de protección”.

Este albergue ha recibido apoyo económico de Q15 mil semanales de parte del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Por estos días, el refugio está cerrado por contagios de Covid-19 entre los servidores.

Angélica Quino, de 28 años, es empleada de oficios y devenga Q1 mil 200 mensuales. Quiere irse a Estados Unidos y el viaje le cuesta Q60 mil. Una amiga en Estados Unidos hará el préstamo, su motivación:

“Ir a trabajar allá, es que ya años estoy trabajando en casa y siento como que no estoy haciendo nada, entonces me quiero ir para superarme”.

La Alianza Salvadoreños Retornados trabaja para los deportados de El Salvador un proyecto con el Instituto de Formación Profesional, para validar las capacidades aprendidas:

 Si alguien que trabajó como chef 18 años, cuando fue deportado no traía ningún documento y fue a un hotel, pero no tenía ningún respaldo, ahí hablamos con el Instituto, para una validación.

En la última década el Instituto de Migración reporta que EE.UU. deportó poco menos de 1 millón de guatemaltecos entre mayores y menores de edad.

La crisis económica que dejó la pandemia fue un detonante, solo en Guatemala se perdieron 120 mil empleos formales sin registrar la crisis de la economía informal.