En febrero de 2019, 103 diputados de la pasada legislatura aprobaron un prestamos por US$100 millones -Q760 millones- del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) destinado para implementar el programa Crecer Sano, cuyo objetivo es bajar los índices de desnutrición en el país.

Pero, aunque el dinero fue aprobado en febrero 2019, a la fecha no logra despegar y más bien los fondos se gastan en salarios. El presupuesto reporta baja ejecución en 2019, de Q10 millones asignados se ejecutaron Q2.1 millones. Este año hay una asignación de Q100 millones y a cuatro meses de concluir el 2020 solo se ha gastado 3% del presupuesto y, nuevamente, en funcionamiento.

Solo este año, el programa hizo 12 contratos por consultorías por 3, 7 y 10 meses: el monto a pagar es de Q1.5 millones, así lo evidencian los reportes en Guatecompras, el portal de negocios de Estado. Entre los servicios contratados están: especialistas en infraestructura, agua, remozamiento y logística; los cuales superan el millón de quetzales. Lo proyectado para pago de personal en 2020 es de Q9.5 millones.

Rafael Carranza, coordinador de Crecer Sano, explica que el retraso se debe al tiempo que tomó formar la unidad implementadora, crear un manual interno y la pandemia que retrasó la contratación del equipo técnico.

Nosotros no podemos hacer inversión en este momento. Estamos en etapa de preinversión para el remozamiento de 48 de puestos de salud. Ahorita hay personal en el campo haciendo los estudios y los diagnósticos de agua y saneamiento para que en tres meses tengamos los primeros estudios para iniciar con la ejecución.

Carranza señala que la ejecución este año podrá estar entre los Q64 millones, lo que significa que Q36 millones quedarían sin ejecutar, como quedaron Q8 de Q10 millones en 2019.

El funcionario admite que gastan en salarios y pago de intereses del préstamo.

¿cuántas personas trabajan en el proyecto? Con consultorías a mediano y largo plazo 25 personas; y con consultorías por producto de preinversión, 14 personas.

 

 

Crece desnutrición

Mientras el programa se estanca, los niños mueren por desnutrición. Este año se reportan 13 niños fallecidos por la enfermedad y ya van 20 mil 924 casos de desnutrición aguda, lo que representa un aumento de 78%, respecto de 2019, según datos de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SESAN).

El programa se focaliza en 7 departamentos con alta incidencia de desnutrición:

  1. Alta Verapaz
  2. Chiquimula
  3. Huehuetenango
  4. Quiché
  5. San Marcos
  6. Sololá
  7. Totonicapán

Niños mueren

Lorety Delgado, una comadrona de 50 años y 36 de apoyar en los nacimientos de niños en Alta Verapaz, es testigo de cómo los niños mueren por causas que asociadas con la mala nutrición de las mamás.

Cuando los niños están desnutridos tienen bajo peso y talla, al mes pesan de 4 a 6 libras, a los dos meses 7 libras.

Esta comadrona dice que solo el mes pasado murieron unos 4 niños en su área.

Las mamás no se alimentan, a veces van a los controles y no toman las medicinas que se les da y ahí es cuando nace el niño con bajo peso.

La mayor parte del presupuesto -US$ 81 millones- es para fortalecer el primer nivel de atención en salud y seguimiento a las mamás, desde el embarazo hasta los dos años del niño.

Hay otro componente: son las trasferencias monetarias a través del ministerio de Desarrollo. Evelyn Morataya, diputada que da seguimiento a este proyecto:

El problema es que no hay programación. Tendría que haber remozados 70 puestos de salud para este 2020 y de esto no hay cuenta, únicamente se ve el pago de salarios jugosos, hay quienes van a ganar Q30 mil 800.