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Una vez concluido el proceso de elecciones 2019, arrancó el trabajo de la Comisión de Actualización y Modernización Electoral, la cual revisará los pasados comicios: qué faltó, qué falló y qué debe cambiar son las aristas que deberá resolver ese nuevo órgano establecido en las modificaciones ala ley de 2016.

Partidos políticos, organizaciones de sociedad civil, entidades académicas y misiones nacionales de observación fueron convocadas para que a más tardar el 15 de noviembre de este año, presenten sus propuestas de reforma y si inscriban como participantes en la elaboración y discusión de la nueva generación de reformas.

Ana Ely López Oliva, magistrada suplente del Tribunal Supremo Electoral (TSE):

Las reformas a la ley electoral la vigentes tienen bastantes lagunas que nos hicieron jugar a la interpretación lo más congruente posible al momento. Sucedieron muchas cosas, entre los más visibles:

  • Cancelación de partidos cuando los diputados ya habían sido electos; entonces el tratamiento fue diferente a quienes se habían trasladado de partido -transfugismo-.
  • Se afectó a los partidos en el tema financiero: apertura de cuentas y controles de financistas.

Hugo Novales, politólogo y quien en el pasado participó en las mesas de discusión sobre reformas electorales, considera que existen dos grupos de propuestas: el primero, temas ya discutidos pero no incorporados a la legislación:

  • Participación de mujeres y pueblos indígenas: un asunto permanente para asegurar la participación de estos grupos.
  • Democráticas en partidos políticos
  • Modificación de distritos electorales
  • Formato de listados: que los ciudadanos elijan a cada quien en lugar de votar por un listado propuesto por los partidos.

El segundo grupo, de acuerdo con Novales está relacionado con hacer una revisión a las reformas de 2016:

  • Lo relacionado con financiamiento y propaganda electoral: hay una percepción de que puede mejorarse con la distribución de tiempos en medios de comunicación.
  • Normas de fiscalización que generaron dificultades a partidos y donantes.
  • Distribución de curules en distritos electorales: desde 1985 el número de diputados estaba relacionado con la población entonces era 1 diputado por cada 80 mil habitantes y con cada censo se modificaba. Con las reformas de 2016, “se cometió un error” y fue fijar el número de diputados por distrito; pero al dejarlo fijo conforme cambia la población se genera desproporcionalidad: hay departamentos que están sobrerepresentados y otros subrepresentados.

De acuerdo con Novales, con los datos del actual censo habría algunas variaciones, por ejemplo:

El distrito central tendría 3 diputados más, de acuerdo con los datos de población establecidos por las mediciones del INE. Huehuetenango, Quiché, Alta Verapaz y Petén tendrían entre 1 y 2 diputados menos.