El fin de semana hubo críticas contra el presidente Alejandro Giammattei cuando en su mensaje a la nación habló sobre el crecimiento de las remesas en este 2020:

“Lo dije antes y lo digo ahora, las remesas han crecido”. En redes sociales reprocharon al mandatario hablar de un logro que corresponde a los migrantes guatemaltecos.

En efecto, el envío de dinero a Guatemala muestra dinamismo. Según el Banco de Guatemala, a la fecha el país ha percibido US$7 millardos; en junio ya se observaba un repunte que llegó a US$963,2 millones y en julio y agosto cada mes supero US$1 millardo.

 

 

¿cómo es posible que en medio de la pandemia sumen estos números?

Si a eso se añade que un informe presentado el mes pasado por el Departamento de Trabajo de EE.UU, el cual indicó que ese país pasó de la tasa de desempleo de 3,5% en febrero -la más baja en medio siglo- a 10,2 % en julio.

Rodolfo Santizo, un guatemalteco de 61 años, originario de Quetzaltenango y en proceso de regularización migratoria en Washington, cree tener una respuesta: los guatemaltecos laboran en puestos esenciales y muchos permanecieron en sus puestos durante la pandemia.

Todos los trabajos que no hace la población norteamericana, el migrante los realiza: jardinería, pintura, construcción, limpieza, servicio en hoteles, restaurantes y en agricultura básicamente. Acá, si no hay mano de obra, no hay productos básicos y aquí el guatemalteco es muy codiciado para esos trabajos porque se requiere de experiencia agrícola y la mayoría que viene a EE. UU son del interior.

Este migrante trabaja en construcción y atribuye el repunte de remesas a que quizá el trabajo fue irregular entre marzo, abril y mayo. Eso lo confirma, Harberth Godínez, un asistente legal que llegó a los 15 años a la Unión Americana y ahora tiene 31 años y un hijo de 2.

 Cada Estado estuvo tomando sus propias medidas y la dinámica fue: abrir los negocios, lo cerraban después. Dependiendo de los Estados, mucho tomaron sus propias medidas, pero muchos restaurantes y todos lo que dependían de ellos, continuaron haciendo su trabajo. También las personas que trabajan en las maquilas.

El joven migrante cuenta que sí pasaron semanas difíciles, en especial los indocumentados, pues en esas circunstancias se complicó más encontrar un empleo y estas personas, por su condición, no tuvieron acceso a programas de apoyo del gobierno estadounidense.

Pero aquellas personas de restaurantes como lavaplatos o meseros, ellos perdieron su trabajo.

 

 

No obstante, cuenta que desde junio las cosas empezaron a cambiar y cree que muchos se pusieron al día con cuotas no enviadas de remesas. Santizo, opina lo mismo:

El promedio de envío está entre US$350 mensuales, pero ahorita subió, están mandando hasta US$500 porque tienen que recuperar lo que no mandaron en tres meses, entonces a eso se debe el repunte y que hay recuperación de los empleos.

El informe de agosto del departamento de Trabajo estadounidense agrega que el salario medio, subió en julio en 7 centavos de dólar la hora, hasta los 29,39 dólares.

Guatemala tienen con EE. UU un convenio para apoyar con visas de trabajo, pero no se aportaron datos de cuántos connacionales han viajado mediante programa. En promedio cada año la Unión Americana otorga unas 3 mil visas de trabajo y este año, en medio de la pandemia, algunos grupos han viajado a Canadá para realizar trabajos de agricultura.