Un día después de que fue habilitado el paso por la Ruta Nacional 14, la misma debió cerrarse debido a las fuertes lluvias que arrastraron material volcánico que puso en riesgo a los automovilistas que transitaban por el lugar, como el caso de 6 tripulantes de un vehículo que fueron arrastrados por la correntada que descendió por uno  de los lahares.

La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) a través de su vocero David de León, reitera:

 “Hay ciertos estudios que deben completarse para la construcción de esa carretera. Estudios que tienen que realizarse con mayor detalle para analizar los efectos que pueden presentarse, como ocurrió el viernes pasado”.

Los sectores productivos del país creen que las autoridades deben estudiar la habilitación de rutas alternas o asegurarse de que la RN14 no arriesga a más personas.

Luis Rey, presidente de la Cámara de Turismo de Guatemala:

 “Sabemos que es una ruta muy importante pero antes que nada, está la seguridad y la vida de los turistas (…)

 Definitivamente hacen falta estudios más profundos para ver realmente si la ruta actual tiene que sufrir alguna modificación en algunos tramos, pero hay que brindar seguridad a todas las personas que transitan en el lugar”.

Eddy Durán, presidente de la Cámara de Trasportistas de Centroamérica, señala que la carretera destruida por el volcán es la principal vía para el traslado de productos a  la costa sur del país y también a El Salvador y no contar con ella  resta competitividad a los negocios.

En la RN14 los trasportistas no tienen restricciones como en la ciudad capital, mientras que  la ruta Bárcenas, por su inclinación, se hace peligrosa para el trasporte pesado.

 “Tenemos la restricción en la ciudad y debería de buscar una ruta alterna por donde se interrumpa  el trasporte”

Excequiel Bucú, un jardinero de 56 años de la desaparecida colonia San Miguel Los Lotes, en Escuintla, cree hay opciones para la construcción de otro camino para evitar riesgo para quienes transitan esa vía.

 “Ahí hubieran cambiado de lugar  la carretera para hacer un gasto que valiera la pena, hubieran construido por parte de San Diego para salir a alguna finca de lado arriba, yo creo que sí se podría hacer un paso ahí (…)

Colocaron gaviones pero yo no creo que esos logren detener la correntadas, el abrir la carretera fue un  gasto innecesario”

La reparación y reconstrucción de 17 kilómetros de esta vía tendrá un costo para el Estado de Q230 millones.