La madrugada del 18 de noviembre, el Congreso aprobó de urgencia nacional el presupuesto más alto de la historia del país.

Así se aprobaron los Q99.7 millardos. De estos, Q18.6 fueron destinados a educación y Q9.9 millardos, a Salud.

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Ana Ordóñez de Molina, exministra de Educación, es crítica de la asignación:

 “En el 2020 con relación al 2019, el incremento fue de cerca de 2 mil millones, y en el 2021 respecto al 2020, el incremento es de 899 millones. Se están otorgando menos recursos comparativamente y esos no alcanzan para las necesidades que el ministerio tiene, especialmente porque este incremento está destinado a remuneraciones salariales y el seguro médico escolar que es un proyecto de esta administración.”

 El diputado Samuel Pérez, de la bancada Movimiento Semilla, considera:

 “El seguro médico escolar ha sido una bandera del presidente Alejandro GIammattei y en realidad lo vemos ineficiente e innecesario, es un desperdicio de dinero. Le asignaron Q330 millones, a pesar de que el servicio refiere a las personas a los centros de salud de todas formas y segundo, los servicios que sí presta por telemedicina, son los mismos que prestan los centros de salud.”

 Hasta el 19 de noviembre, el seguro atendió 177 mil llamadas para asistencia. Una fiscalización del diputado Abelardo Sánchez, de la misma bancada, en los meses de mayo y abril, reveló que la mayoría de consultas respondían a diarrea y resfriado común; y que el Acetaminofén figuraba entre los principales medicamentos recetados.

Para Ordóñez el conflicto de priorizar seguro y salarios está en que la cobertura pasa a un segundo plano. La cartera asigno Q30 millones para la implementación de Tecnología en el aula y entornos virtuales, pero la exministra cree que la pandemia exige esfuerzos adicionales por mantener al estudiante en el aula:

 “El salto que debe dar el Ministerio es muy grande y eso no se ve reflejado en el presupuesto 2021.”

En su informe “Educación en Pausa”, el Fondo Internacional de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) alerta del riesgo de la deserción escolar a raíz de la pandemia en esta región: 1 de 3 estudiantes puede dejar la escuela.

En la cartera de Salud, el panorama tampoco es prometedor. El exministro de Salud, Carlos Soto, expone:

 “A veces pienso que es mucho güiri, güiri y poquísimo actuar. Realmente, de los temas más importantes es la desnutrición crónica y la inversión la disminuyeron. Lo que tiene que hacer el ministerio es reacomodarlo y buscar la forma cómo aumentar dos cosas básicas: la asistencia primaria en salud, en cuanto a desnutrición crónica, mortalidad materna y de la niñez e invertir menos en la recuperación de la salud. La recuperación de la salud es el mantenimiento de los hospitales y los hospitales van a seguir llenándose, si nosotros no hacemos una buena atención primaria.”

Para Sonia Gutiérrez, del partido Winaq, los intereses reinaron sobre la necesidad nacional:

 “Un problema que yo encuentro en esta aprobación es que ni los mismos funcionarios, que tienen a su cargo la formulación de este presupuesto, ni menos los diputados realmente lo ven de manera técnica u objetiva. Simplemente se asignan montos, no es que no conozcan a su país, el problema de fondo es que únicamente están velando por ciertos intereses. Ya estas alturas no lo podemos negar. Cada diputado está viendo qué comisión le queda en el proyecto de presupuesto.”