Hace seis meses la colombiana-venezolana, Thalía Lizarazo,  de 21 años llegó al país en busca de mejorar sus ingresos económicos para sacar adelante a su hijo de tres años y, 4 miembros más de su familia que viven en Venezuela.

Thalía, se dedica al modelaje y la animación, actualmente es parte de las edecanes que acompañan la Vuelta Ciclística. Disfruta su trabajo, aunque a veces sus jornadas son extenuantes y ha debido trabajar hasta 21hrs algunos días.

Thalía es madre de un niño de tres años, él es su razón de esfuerzo.

Entre las cosas que no le gustan, está el estigma y que se le vea como un objeto. Ha debido  soportar experiencias desagradables, cuenta:

 “He tenido muchas mala experiencias, y dentro de estas están esos hombres que creen que la mujer es un utensilio y no una persona como tal, entonces se creen con el derecho de porque una es edecán, la confunden con otra cosa: te tocan más abajo, te agarran muy fuerte de la cintura,  o literalmente “te agarran la cola”,  esa es la parte más complicado.

Se lo puedes preguntar a cualquier edecán y a cualquier modelo profesional y pasa muy seguido  y no es solo aquí sino en todos lados hay gente inescrupulosa”.

Además, su trabajo muchas veces requiere vestir prendas que ella preferiría no usar, le son incomodas, sin embargo es parte del oficio. Comenta que muchas veces ha recibido propuestas indecentes, pero ella lo tiene claro

 “La modelo que se hace respetar como modelo, no tiene la necesidad”