En Guatemala, de acuerdo con datos del último censo de población y vivienda, unas 44 mil personas viven en viviendas colectivas, improvisadas o en los casos más dramáticos: en las calles -estos suman unos 1 mil 216 según el conteo oficial.

Las áreas con mayores concentraciones de personas que pernoctan a la intemperie son Guatemala, Escuintla y Suchitepéquez y según las mediciones del Instituto Guatemalteco de Estadística (INE) recogidos por Diálogos, una organización de observancia social.

El país cumple hoy su tercer día estar bajo toque de queda desde las 4 de la tarde a 4 de la mañana como medida para evitar la propagación del Covid-19: ¿Qué hacen en  los indigentes si la calle es su casa? La respuesta es que no tienen a dónde ir.

Es fue el caso de un joven lustrador originario de Chichicastenango, capturado el lunes por la fuerza pública al incumplir las prohibición de estar en las calles, pero detrás del chicho hay una historia:

Ese día no tuvo muchos clientes que quisieran lustrar sus zapatos, así que no logró reunir los Q25 que le cobran por pasar la noche en una posada de la terminal en la zona 4 y, por lo tanto, no tuvo otra opción de quedarse en la calle. El mal día no terminó así: fue capturado y llevado a los tribunales.

El juez de paz Mario Ernesto Martínez Mejía, escuchó su historia y resolvió que por humanidad debía ponerlo en libertad, este es un caso que lleva la Oficina del Procurador de Derechos Humanos (PDH)

“Muchas personas no tienen un hogar donde vivir y con este acuerdo gubernativo también se viven estos problemas y los más afectados con el señor que lustra zapatos”

La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) dice que quien debió coordinar albergues fueron las municipalidades, David de León, vocero de la institución:

“Cuando ocurre una emergencia, la coordinación para la habilitación de salones es un trabajo que corresponde a las municipalidades en conjunto con las demás instituciones de Conred, para el traslado de recursos para la atención de la población”.

Amílcar Montejo, vocero de la municipalidad Guatemala, dijo que fueron OGNS las que habilitaron refugios.

Claudia Maselli, Procuradora Adjunta de la PDH:

En esta situación no identificamos albergues disponibles y la cuarentena debe hacerse bajo un techo. Hemos recomendado por lo tanto habilitar albergues con los servicios básicos y que se atienda especialmente a los adultos mayores que son los más vulnerables.

El caso del chico lustrador no es el único. Miguel Ángel López, director la Comisión Nacional contra el Maltrato Infantil (Conacmi), documenta el caso de una joven mujer:

Me llamaron por una adolescente con la misma historia de andar buscando cuarto. Su pareja logró huir, pero a ella la detuvieron, la presentaron al juzgado y le piden Q500 para poder pagar la fianza para quedar en libertad. Y esto es un toque de queda para preservar la salud de las personas, pero no para reprimirlas. Y los policías deberían de identificar quién es la población que depende de la calle. No se puede confundir a quien no tiene dónde vivir con alguien que ande tomando.

Organizaciones no Gubernamentales habilitaron un centro con capacidad para unas 75 personas en Avenida Santa Cecilia 29 calle “A” 7-23 zona 8.