En tiempos de pandemia es inevitable que niños terminen en centros correccionales o casas de protección públicas o privadas y reguladas por el Estado. Los factores son varios:

  • Cometieron algún delito y deben enfrentar la justicia
  • Tienen problemas de rebeldía y consumen drogas
  • Sufren violencia.

Leonel Dubón, director del Refugio de la Niñez, una asociación que trabaja en proyectos de niñez y adolescencia en Guatemala, cita otro motivo:

Hay casos en que los papás son hospitalizados y los niños se quedan sin protección en las comunidades y los propios familiares no se hacen cargo.

En el país funcionan 144 hogares de protección que albergan a unos 4 mil 500 niños y adolescentes y son supervisados por el Consejo Nacional de Adopciones. Así mismo están los correccionales a cargo de la Secretaria de Bienestar Social.

Los centros ya reportan casos positivos de Coronavirus en las instituciones y las cifras no cuadran. Dubón tiene sus propias sumas:

No se puede no recibir a los niños: el sistema sigue generando ingresos y a la fecha llegamos alrededor de 30 contagios y el 60% han sido asintomáticos. Incluso hemos tenido niñas con VIH con coronavirus y se ha recuperado rápido y eso reafirma que los infantes tienen mejores defensas que los adultos.

Erick Cárdenas, director del Consejo Nacional de Adopciones, entidad supervisora de las instituciones de protección de niñez señala:

En un hogar público teníamos 10 casos y en el privado 8 y se aislaron para que no contagiaran al resto de la población y hoy se han recuperado.

La Secretaria de Bienestar Social fue la entidad que reportó 11 contagios: 9 adolescentes y dos trabajadores.

Adolescente espera libertad

Llamaremos Juan, para proteger su identidad, a un adolescente que habló a ConCriterio desde uno de los hogares de Bienestar Social. Ingresó a la institución en octubre 2019 por problemas de adicción a drogas. Consume marihuna y dice que por decisión propia ingresó al centro.

 “A veces me siento bien porque nos están cuidando de que no nos contagiemos y a veces mal, porque nuestros familiares nos quieren venir a ver y no se puede”.

Los centros optaron por las vídeo llamadas dos veces por semana. Este chico elige hablar con su hermana: a los 3 años perdió a sus papás y creció con madre sustituta.

Algo lo tiene ansioso en este proceso: en mayo tenía cita con el juez para descargarlo.

Mi audiencia era el 07 de mayo, pero se pasó por el tema del coronavirus y por eso el juzgado no me ha podido reintegrar. Ahora tengo que esperar y no sé cuánto tiempo, pero tengo que demostrar el cambio que he tenido.

El director del Consejo Nacional de Adopciones señala que se hacen esfuerzos y peticiones para que no se atrasen los procesos judiciales, pero:

 “Tengo que ser bastante honesto: es un proceso que ha sido bastante lento, creo que las autoridades creyeron que esto iba a tardar uno o dos meses; sin embargo, nosotros dijimos que era necesario, pero se no avanza en el Organismo Judicial”.

ConCriterio intentó hablar con las autoridades a cargo de los correccionales del país, pero, aunque dijeron que atenderían la entrevista ya no respondieron. En estos centros están recluidos unos 690 jóvenes de los cuales 153 están de manera provisional.