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La violencia contra la mujer es el delito más denunciado en Guatemala: cada año el Ministerio Público (MP) registra 60 mil de estos casos de agresión en sus distintas manifestaciones.

En marzo de este año, Flor Holanda Equité, agente fiscal de la Fiscalía de la Mujer, logró que un tribunal condenara a Mario René Zet, de 41 años, a 513 años de cárcel por la violación de 15 mujeres y niñas en la colonia Alamedas de Yumar en la zona 6 de Mixco.

La primera denuncia la recibió el MP en 2009, sin embargo, no se contaban con pruebas materiales para identificar al violador en serie. Fue hasta 2013 cuando se presentaron otras denuncias, que la fiscalía logró dar seguimiento al hombre de 41 años: mecánico, casado y padre de dos hijos. La fiscal a cargo del caso comenta:

Para poder llevarlos ante los jueces se deben de contar con todos los elementos probatorios. No es lo mismo un caso de violencia contra la mujer que un caso de violación sexual. Muchos de estos casos se cometen en el ámbito privado por los mismos familiares y otros en el ámbito público que son los que cuesta más investigar.

La fiscal estima que de 50 casos de violaciones sexuales cometidas en la vía pública, solo 5 logran llevarse a los juzgados, debido a que el violador es desconocido y comete los actos en lugares en donde no hay cámaras ni testigos:

Son delitos que se comenten en soledad, él acosaba a la víctima, la llevaba a un terreno baldío en donde procedía a despojarla de sus pertenencias y las abusaba sexualmente y sus víctimas oscilaban entre los 12 y los 39 años.

La falta de pruebas y evidencia científicas no permiten que los procesos avancen, concluye Equité.

La violación y agresión sexual ocupan el cuarto y quinto lugar dentro de las denuncias de violencia contra la mujer, pero la fiscal estima que por cada mujer que presenta una denuncia hay tres que guardan silencio.

El fin de semana con la llegada a Guatemala de un grupo de feministas internacionales corearon la canción denominada “Un violador en tu camino” que ha sido arenga en distintas plazas del mundo.  Acto seguido, en las redes sociales guatemaltecas han surgido en redes sociales microrelatos de mujeres víctimas que se atrevieron a contar lo que les pasó:

Alejandra Vásquez

Tenía 5, 6, 21 y 31 años

Estaba en el squash al que iba con mis papás, otras veces en mi casa.

-Male Morales:

La culpa no era mía tenía 26 años

Ni donde estaba: Estaba afuera de un centro comercial en la zona 10

Ni cómo vestía: Llevaba un vestido y tacones, después del trabajo.

Los guardias de seguridad vieron y no intervinieron.

-Andrea Ixchíu

Tenía 17 y 30 años

Estaba en interior de la USAC y fuera de la USAC

Vestía unos jeans de mezclilla y una playera.

Dorotea Gómez, de la defensoría de la mujer de la oficina del Procurador de Derechos Humanos, considera que la falta de presupuesto y fortalecimiento científico en las entidades de justicia, causa retrasos la evolución de estos juicios:

“Pero además, que los operadores de justicia sean formados y sensibilizados desde la perspectiva de derechos humanos para que se aplique de manera progresiva la ley contra el femicidio y otros formas de violencia contra la mujer ese es el reto más grande en el país”