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Motagua: el río contamina y se traga las fincas bananeras en Izabal

Escrito por José Manuel Patzán

17 Ago, 2022

Desde las tormentas Eta e Iota ocurridas en 2020, nueve fincas bananeras independientes de Morales, Izabal, vendedoras para empresas internacionales, han sumado pérdidas millonarias por la crecida en el caudal del río Motagua. Eso afirman los productores: la consecuencia es el despido de 3 mil trabajadores que ante la falta de empleos migran hacia Estados Unidos. 

En año y medio los productores lograron recuperar el 70 por ciento de la siembra y contrataron 2 mil 200 trabajadores para las 2 mil 480 hectáreas de plantaciones. No obstante, la amenaza es latente, debido a que el caudal del río Motagua además de contaminar el área con los desechos que acarrea, invade cada día más los terrenos y con la llegada de la segunda parte del invierno temen que se pierda la producción.

Rene Pineda Rosell, uno de los propietarios de las fincas bananeras Zaculeu y Lanquín, dice que los meses más difíciles para ellos son septiembre, octubre y noviembre porque las lluvias son copiosas, y aunque han solicitado  ayuda al ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) para la construcción de gaviones y evitar que el Motagua se desborde, no han recibido respuestas concretas ni tampoco ayuda del ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (Maga).

«Somos productores de banano independientes, no somos empresas transnacionales que es lo que siempre dice el Gobierno; nosotros le vendemos a las compañías bananeras que exportan producto. Después de la tormenta Iota se quedaron tres mil trabajadores sin trabajo y dijeron que se iban a Estados Unidos. Nos ha costado hacer de nuevo mano de obra calificada porque es delicado el trabajo».

Entre los bananeros, según Pineda, han invertido Q500 mil para construcción de dos gaviones pero se necesitan al menos seis en total para evitar que el Motagua pase a las siembras. También solicitan la reconstrucción del puente “Bobo” porque conecta con las fincas bananeras y su estructura está por colapsar. 

«Después de las tormentas vino el ministro de Comunicaciones, hizo la gran inauguración para principiar la construcción del puente. Ese día fue un relajo, salió en las noticias, hubo sándwiches, aguas, taparon la calle, pero nunca volvieron a aparecer. Si ese río llega a crecer nos quedamos aislados. Solo en nuestras fincas le puedo decir que perdimos US$6 millones en 20 minutos que inundó el río».

Del cultivo de banano viven unas 20 mil familias en comunidades de Morales, Izabal, asegura Pineda.  

ConCriterio solicitó ante el departamento de Comunicación del CIV una postura sobre la falta de gaviones en el área de las bananeras pero no se ha enviado la respuesta.En el mismo departamento del Maga no se ha enviado la información sobre la falta de ayuda a los productores independientes del banano. 

El banano es uno de los principales productos de exportación de Guatemala.

El problema según los productores de banano, es que no solo las fincas han sido afectadas, también las aldeas, San Rafael, Juyamá, Pata Renca y Cheyenne de donde son originarios la mayoría de trabajadores.

Rubén Lara, presidente del Consejo Comunitario de Desarrollo de Juyamá:

«Año con año se da el problema de las inundaciones y ahorita va a estar peor la situación. Del Gobierno solo vienen a visitarnos pero no hacen nada. Con las tormentas Eta e Iota, el Motagua se llevó aproximadamente unas 20 manzanas de las fincas, en lo personal a mi me llevó una manzana y media. Eso ya no se recupera».

Los bananeros dicen que la falta de ayuda también se ha visto por parte de Mynor Potillo, alcalde de Morales, Izabal, aunque tampoco contestó las llamadas y los mensajes de texto en donde se le consultó sobre el tema.

Según la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) las tormentas tropicales Eta e Iota que afectaron al país en noviembre de 2020 dejaron 2.4 millones de afectados. También se registraron 61 fallecidos y 100 desaparecidos.

En diciembre de 2021 el organismo Legislativo anunció que los daños por las tormentas tropicales se calculaban en Q4.1 millardos, los cuales incluían la pérdida de cultivos.