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No ha cambiado mucho en la vida del profesor: aún camina 2 horas para llegar a su escuela sin luz ni agua

Escrito por Henry Bin

14 Mar, 2021

La pandemia del Covid-19 desnudó la precariedad de la educación pública del país. Mostró también otra cara: hay docentes con vocación, que siempre estuvieron ahí, pero que se hicieron más visibles durante la pandemia.  El profesor Juan Josué Chel es uno de ellos.

En 2018, ante una denuncia por la falta de cumplimiento de la promesa de construcción de 8.5 kilómetros de carretera que conectan la parte fría con la cálida de Quiché, ConCriterio conoció la historia del maestro de tercer grado primaria de primaria en la Escuela Santa Clara en Chajúl, Quiché: para llegar a dar clases debe hacer cada lunes y viernes de un viaje de 8 horas para ir y regresar.

El camino es de terracería: en verano se mantiene en condiciones transitables, pero en invierno, es un pantano de lodo.  El profesor ha trabajado 15 años en ese centro. En 2018 este era su relato:

“Cuando empecé, tenía que caminar dos días, ahora ya se acercó un poco porque voy en moto, pero tengo que dejarla una comunidad antes y tengo que caminar dos horas todavía para llegar a Santa Clara”.

Profesor Juan Josué Chel junto a sus estudiantes

En 2020 las condiciones para este docente no mejoraron: llegó la pandemia del Covid-19 y camino a la escuela solo encontró barreras.

“En muchas comunidades cerraron el paso con talanqueras y lo que hice fue pedir permiso con el alcalde municipal porque tenía que llevar víveres a familias necesitadas y mascarillas a los alumnos”.

En esta escuela como en muchas más, no hubo clases en línea. En toda Santa Clara no llega el fluido eléctrico y, por eso, constantemente Chel debía viajar por horas para recoger y entregar las guías de estudios a sus estudiantes.

De octubre a diciembre no puedo atender a sus alumnos. El camino se cerró para él, a causa de los daños por las tormentas ETA e IOTA.

Ya lo están habilitando, entonces me estoy haciendo 3 horas y media en moto, pero hay partes en donde no se puede, entonces tengo que empujarla.

Cuando la carretera no está en condiciones, debe dejar recomendada su moto y la mitad del camino la sigue a pie.

“Los lunes salgo a las 3 am y llego a la escuela a las 7 am” Durante la semana, los papás de alumnos lo hospedan en sus casas. Él regresa a casa los fines de semana.

Estudiantes de la Escuela Santa Clara Chajúl en Quiché.

Este año, bajo el sistema que combina clases presenciales con enseñanza a distancia, Chel lleva en ocasiones una computadora para mostrar contenidos interactivos a los alumnos, pero la batería no aguanta toda la jornada:

 Necesito que haya energía eléctrica, ya sea con paneles solares, para desarrollar bien mi clase con ellos.

El centro educativo fue construido con el apoyo de una ONG y es de block y piso de cemento, pero carece de agua:

 Es una buena escuela, pero lo que le hace falta es canales para recibir el agua que es la que nosotros utilizamos, porque no hay agua en la escuela.  ¿y en el verano? Siempre guardamos y se termina, pedimos a los papás que nos lleven.

Este docente está en el escalafón B del Ministerio de Educación y devenga Q6 mil mensuales. En 2011, mediante préstamo, compró una motocicleta. Al final pagó Q25 mil. La escuela es de primaria y preprimaria cuenta 187 alumnos, dos más que el año pasado. El profesor tiene 38 años y en sus tiempos libres disfruta:

“Jugar fútbol, juego con algunos muchachos chamuscas”

Chel vive en Nebaj con sus papás, dos agricultores de entre 50 y 65.

 

Los 8.5 kilómetros de carretera más extensos de la historia